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UN PAR DE ANOTACIONES SOBRE LA AUTOPISTA DEL CAFÉ

Manizales, 31 de julio del 2000.     Doctor Orlando Sierra Director (E) Periódico La Patria     Señor Director:   Es lamentable la frustración que refleja la diatriba que contra mí publicó en La Patria el Doctor Luis José Restrepo el pasado 30 de julio, por nuestra decisión de darle respaldo programático a la […]

Hace 1 mes

Manizales, 31 de julio del 2000.

 

 

Doctor

Orlando Sierra

Director (E)

Periódico La Patria

 

 

Señor Director:

 

Es lamentable la frustración que refleja la diatriba que contra mí publicó en La Patria el Doctor Luis José Restrepo el pasado 30 de julio, por nuestra decisión de darle respaldo programático a la candidatura de Luis Alfonso Hoyos a la gobernación de Caldas.

 

Con respecto a los “cargos” que me hace, le comento lo siguiente. El doctor Restrepo no entendió lo que dije en el foro sobre la cultura, pero afortunadamente mi posición está escrita para el que quiera consultarla. Tampoco ha entendido mi debate –ganado, por cierto- sobre los desastres de la apertura neoliberal ni sobre mis posiciones en favor de los caficultores. Sobre esto último, baste decir que en el acuerdo que suscribimos con Luis Alfonso Hoyos se enfatiza en la defensa de las instituciones que les sirven a los cafeteros.

 

Finalmente, un par de anotaciones sobre la llamada “autopista del Café”. Setenta y cinco páginas de glosas de la propia Contraloría General de la República contra el contrato en litigio le dieron hasta la razón formal al valeroso pueblo de Chinchiná, y a quienes lo respaldamos, por su resistencia democrática al despotismo del gobierno nacional. Y la vía se va hacer, pero con grandes mejoras en la obras a realizar, además de que la no existencia de peaje en La Siria le significará a los caldenses un ahorro de 150 mil millones de pesos, en pesos de hoy, durante el tiempo que dura el contrato, facilitándose así la integración regional. Si en algo debiera haber unanimidad en Caldas es en la gratitud que todos, sin excepción, le debemos a los chinchinenses.

 

Atentamente.

 

 

Jorge Enrique Robledo Castillo