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FALSO POSITIVO JUDICIAL POR RAZONES POLÍTICAS

Jorge Enrique Robledo Bogotá, 23 de diciembre de 2009. En junio de 2010, el procurador Alejandro Ordóñez me abrió indagación preliminar porque, según un informe irreglamentario de apenas seis líneas enviado por la policía – Dijin, el cual no tenía firma responsable ni aportaba prueba alguna, mi nombre se mencionaba 27 veces –simplemente se mencionaba, […]

Hace 6 meses

Jorge Enrique Robledo

Bogotá, 23 de diciembre de 2009.

En junio de 2010, el procurador Alejandro Ordóñez me abrió indagación preliminar porque, según un informe irreglamentario de apenas seis líneas enviado por la policía – Dijin, el cual no tenía firma responsable ni aportaba prueba alguna, mi nombre se mencionaba 27 veces –simplemente se mencionaba, repito– en los llamados computadores de Raúl Reyes.

 

En ese momento señalé que absolutamente nada honesto podría aparecer que me vinculara con las Farc, por la simple razón de que nunca he tenido comunicación alguna con ningún miembro de esa organización. Y no la he tenido porque, como nadie ilustrado puede ignorarlo y cualquiera puede comprobarlo, durante cuarenta años he rechazado la lucha armada en Colombia, al igual que lo han hecho el Moir y el Polo Democrático Alternativo. Agregué que me sentía víctima de una conspiración siniestra de la cúpula uribista calculada para desacreditarme y demeritar mis debates, como el que acababa de realizar sobre los negocios de los hijos de Álvaro Uribe, y para poner en duda mis gestiones internacionales en contra de los TLC.

 

Luego de seis meses, el 14 de diciembre pasado, el Procurador Ordóñez decidió abrirme investigación preliminar por el mismo caso, decisión que si bien no constituye una acusación formal sí me lesiona políticamente y lo hace en plena campaña electoral cuando soy el Nº 1 de la lista del Polo. ¡Qué casualidad! Pero por lo que lo demandaré por prevaricato, penal y disciplinariamente ante la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia y llevaré el caso la Corte Interamericana de Derechos Humanos, es porque él dice que actúa así “De acuerdo con el material probatorio allegado en forma legal y oportuna durante la indagación preliminar”. Y las pruebas aportadas por la policía demuestran que es escandalosamente falso afirmar que en la indagación apareció algún hecho que me vinculara de cualquier manera con esa organización.

 

En efecto, de acuerdo con el segundo informe de la Policía – Dijin, allegado al proceso el primero de diciembre pasado, en el que se citan textualmente los párrafos en los que aparece mi nombre –no 27 veces como se dijo al principio, sino 14– nada me incrimina. Porque no se menciona ninguna reunión o comunicación dirigida a mí o mía a ellos, sino que mi nombre aparece por razones inanes: que soy uno de los 102 senadores de la república o que se decide publicar uno de los artículos que suelo escribir. O porque, junto a otras 79 personas reconocidas nacionalmente y que no fuimos consultadas al respecto, aparezco en unos proyectos de gobiernos, al lado, entre otros, de Nicanor Restrepo, José Fernando Isaza, Manuel Elkin Patarroyo, Jaime Bernal Cuéllar, Luis Augusto Castro y Javier Cáceres. O, y esto es muy importante: me mencionan para criticarme, al igual que a otros congresistas del Polo, porque me pronuncio “de manera reiterada contra la lucha armada” y porque soy uno de los “enemigos de la combinación de las formas de lucha”.

 

Cada colombiano puede leer el informe de la policía sobre este caso y hasta todo el expediente, que aparece publicado www.lasillavacia.com. Así comprobará que soy rehén de una violación al debido proceso y a la Constitución y la ley que se juró cumplir.

 

¿Cómo explicar este falso positivo judicial? Hay tres posibilidades: que el Procurador Ordóñez sea bobo, cosa en la que no creo. Que ignore lo que sabe un estudiante de primer año de derecho me parece imposible a esas alturas de la vida. Y que lo guíe su talante uribista y su conocido extremismo político, que fueron las razones por las que tuve el honor de no votar por él para Procurador. Si esto me pasa a mí…

 

En el fondo de todo de lo que se trata es de silenciarme. Intentan acallar una voz que mortifica a los jefes uribistas porque dice verdades que los desenmascaran y, más grave aún para ellos, que cada vez más colombianos sienten que es la voz que dice lo que ellos no pueden decir, o por lo menos no con el reconocimiento y la fuerza que a mí me da el ser senador de la república.

 

Repito lo que dije cuando empezó esta agresión: de la misma manera que los colombianos no dejarán de luchar por un país mejor y que otros críticos tampoco se amilanarán, este senador no dejará de pensar como piensa y bajo ninguna circunstancia se silenciará.