No a la reforma tributaria

Nov 6, 2026

Esta reforma tributaria es tan regresiva que Abelardo de la Espriella decidió llamarla “Ley de rescate Económico”, en su intento por ocultar que su verdadero fin es aumentarles los impuestos a los sectores populares y a las clases medias en unos $40 billones al año y, al mismo tiempo, rebajárselos en $3,7 billones a las 673 mayores empresas en el país, incluidas las trasnacionales. Como si no fuera cierto que estas y otras ganaron más de $90 billones en 2025.

Neoliberalismo puro y duro, siguiendo las recetas que el gobierno de Donald Trump le señala al Fondo Monetario Internacional (FMI), fórmulas que el presidente De la Espriella tiene la obligación legal de respaldar, según el juramento legal que hizo en EE.UU. para poder convertirse en gringo por adopción.

En contraste con las verdades anteriores, más impuestos retardatarios y hasta grandes mentiras oficiales para embellecerlos. Veamos.

El llamado impuesto al carbono –gasolina, diesel, gas y carbón– aumentará en cerca del 100% entre 2027 y 2029, encareciendo el transporte de carga y pasajeros, la electricidad y la producción urbana y rural, lo que incrementará el valor de los pasajes, los fletes y las tarifas y empobrecerá a los colombianos más pobres y a las clases medias.

También empobrece a los colombianos más necesitados que De la Espriella y su séquito pretendan aumentar el IVA del 5 al 19% en numerosos artículos de primera necesidad, tales como café tostado, pastas, azúcar, chocolate, aceite de mesa, tomate, cebolla, banano y cítricos, comida también de los más pobres, que hoy ya aguantan hambre en enormes proporciones.

El gobierno además engaña cuando insinúa que a los 5,7 millones de hogares más pobres les devolverá este aumento del IVA, a un costo para los gobiernos de $9,4 billones al año. Fraude indudable porque esas devoluciones exigen tramites imposibles de hacer para la casi totalidad de nuestros compatriotas, luego esos billones seguirán en manos oficiales, verdades que conocen el FMI y De la Espriella y sus alzafuelles.

Esta reforma profundiza entonces el carácter regresivo que desde hace años ya tiene la tributación en Colombia, al aumentar la carga total de los impuestos indirectos –IVA y otros–, que hacen que más de la mitad de todos los gravámenes los paguen los colombianos más débiles. Verdades que tienen otro sesgo negativo para toda la economía, porque reduce la capacidad de compra de los habitantes del país y debilita las posibilidades de venta de los productores nacionales, lo que además lesiona el empleo nacional.

Entre las agresiones de la reforma tributaria contra la clase media, cabe mencionar una fuerte alza de los impuestos a magistrados, jueces, fiscales, procuradores judiciales y profesores de universidades públicas. A todos ellos buscan gravarles sus gastos de representación, gastos de representación que recuerdo se crearon en 1986 para paliar que en otra reforma tributaria les habían envilecido sus ingresos.

Y con crueldad, a los trabajadores de más de dos salarios mínimos les aumentarán sus pagos por salud del 4 a entre el 5,5 y el 8% de sus ingresos.

Coletilla: No debe sorprender entonces que esta reforma tributaria haya caído muy mal entre los colombianos y que el sindicalismo esté anunciando un paro nacional en contra para el 19 de noviembre.

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