De lo peor que podía pasarle a Colombia ya está ocurriendo, y tengamos la certeza de que se va a agravar, y mucho, empeorándoles sus vidas a millones de colombianos. Vienen tiempos bastante más duros que los vividos en los últimos años por tantos compatriotas.
Tengo esta certeza y el deber de advertirla porque, como veremos, ya son muchos los síntomas de los graves males que sufre la economía nacional. Y porque ya apareció la máxima prueba, la prueba reina, que llamamos.
En la primera semana de noviembre vendrá de Washington a Bogotá una delegación de alto nivel del Fondo Monetario Internacional (FMI), el mayor poder financiero del mundo, en el que Estados Unidos es el único país que tiene derecho a vetar y a dar la última la última palabra sobre lo que tienen que hacer los países antes de quebrarse, cuando se quiebran y tienen deudas enormes, como ocurre con Colombia.
Y gran poder que siempre impone lo mismo: quebrar empresas, provocar despidos en grande y reducir los salarios, empobrecer a más gente y más profundamente y que unos cuantos poderosos, en especial las trasnacionales, que tanto ganan, ganen todavía más acabando de desnacionalizar la economía colombiana.
Para hacerse a una idea, lo que viene para Colombia es el horror que están sufriendo en la Argentina de Milei, con la diferencia de que aquí será, y hasta empeorada, en la Colombia de De la Espriella, heredada de los malos gobiernos de Barco, Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe, Santos, Duque y Petro.
La pésima situación de Argentina la ilustran sus 1,2 millones de desempleados y 6,1 millones de informales y los 15,5 millones de pobres y 3,5 millones de indigentes. Dice el adagio: cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar.
Lo mal que va Colombia lo demuestran las cifras. Entre 2012 y junio de 2026, importó más que lo que exportó en 135 mil millones de dólares y la deuda externa pública y privada nacional, que hay que pagar con altos intereses, va en 255.632 millones de dólares, con la del Estado aportando el 60 por ciento.
Deuda acompañada por un déficit fiscal que ya no se aguanta más y que el gobierno de Santos dejó en 10.300 millones de dólares (3,1%), Duque en 16.500 millones (5,3%) y Petro en 32.000 millones, ¡el muy alto 7,2%!
El capital y los intereses de esas deudas lo pagarán con menos gasto público, tarea que ya empezó De la Espriella al recortarlo en 36 billones de pesos, reducir el empleo en el Estado y subir las tarifas de la electricidad en la Costa Caribe, entre otras medidas contra los pobres y las clases medias.
Los del FMI llegarán a Colombia por la insuficiencia de lo hasta ahora ha hecho De la Espriella, quien, como ciudadano gringo que es, está obligado a obedecer lo que le indiquen los altos funcionarios estadounidenses, empezando por Donald Trump, quien, en documento oficial suscrito por él mismo, consignó que los países de América tienen como su primer deber servirle a los intereses de Estados Unidos, para lo que ya también están montando El Escudo de las Américas, su poder militar con los países del continente.


