Por: Daniel Coronell
Me cae bien Juan Daniel Oviedo. Es inteligente y original. Sobrevivir al cruel matoneo que sufrió en su adolescencia lo dotó de enorme fortaleza e increíble velocidad de reacción. Gracias a ese talento singular, logró voltear a favor suyo una inadmisible burla homofóbica de la que fue blanco apenas unos días antes de las elecciones. Cientos de miles de ciudadanos expresaron su solidaridad en las urnas y Juan Daniel Oviedo se convirtió en uno de los grandes ganadores de la contienda.
Por cuenta de su hazaña terminó nominado a la vicepresidencia de un partido que, junto a su máximo líder, el expresidente Álvaro Uribe, ha bloqueado la reivindicación de derechos de la comunidad LGBTQI, a la que Oviedo pertenece. Los “no heterosexuales” les dice el “presidente fundador”, como es llamado reverentemente en los estatutos del Centro Democrático. Él se ha opuesto al matrimonio igualitario y a la adopción por parejas del mismo sexo. (Ver trino https://x.com/AlvaroUribeVel/status/718810574876971008 )
No obstante, a Uribe le gusta más el poder que la coherencia y, quizás por eso, admitió que Oviedo fuera el compañero de tiquete de su candidata presidencial, Paloma Valencia. El expresidente, que sabe de política como pocos, entiende que la carrera va a ganarla quien logre seducir votos del centro en la segunda vuelta.
Oviedo, en sus formas, es una persona de centro. También es evidente que ha sido funcionario del gobierno de Álvaro Uribe, como asesor de la muy uribista ministra de Comunicaciones María del Rosario Guerra de la Espriella, y que fue parte del uribista gobierno de Iván Duque como director del DANE, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, cargo en el que el país lo conoció.
Todo eso me parece apenas descriptivo. Lo que encuentro reprobable es que Juan Daniel Oviedo haya participado en un intento de los aliados de Uribe para silenciar un medio crítico.
El 20 de julio de 2015, el primer día de la legislatura, la entonces senadora María del Rosario Guerra, presentó un proyecto de ley que tenía entre sus propósitos desaparecer de la televisión a Noticias Uno, el noticiero al que he estado vinculado desde su fundación y que ha sido crítico consistente de Uribe.
Escondida en un parágrafo estaba la decisión de apartar a los concesionarios de la época de la posibilidad de aspirar a continuar en la televisión: “Una vez finalizada la prórroga de 40 meses otorgada a los concesionarios de espacios del Canal Uno, RTVC revertirá las frecuencias autorizadas a la Autoridad Nacional de Televisión para ser otorgadas a nuevos proveedores del servicio de televisión abierta”. (Ver parágrafo.jpg)
A “nuevos proveedores” dice el proyecto, es decir los concesionarios de la época –Noticias Uno, entre ellos– no podrían preservar su lugar en la industria. La arbitrariedad fue revelada en una columna del abogado Ramiro Bejarano publicada por El Espectador, en agosto de 2017 y titulada “Uribismo al acecho”.
La sorpresa fue creciendo porque el proyecto presentado ante la Secretaría del Senado mostraba, en su metadata, que había sido elaborado en un computador perteneciente a una empresa llamada Leico. (Ver metadata.jpg)
Leico había tenido contratos con empresas interesadas en el sector de la televisión y las comunicaciones. En su página de internet se identificaba como Consultores en Telecomunicaciones, Televisión y Medios. De acuerdo con los documentos mercantiles, fue constituida en mayo de 2011 y sus socios fundadores eran la exministra María del Rosario Guerra; una empresa llamada Valbuena Abogados SAS, de Gustavo Valbuena, quien fue superintendente de Industria y Comercio de Uribe y era apoderado de Comcel, empresa que después se convertiría en Claro; y Juan Daniel Oviedo, el antiguo asesor de la doctora Guerra en el Ministerio y, para ese momento, miembro de su Unidad de Trabajo Legislativo. (Ver fundadoresLeico.jpg)
María del Rosario Guerra declaró que ya no era accionista de Leico, pero lo inocultable es que su proyecto de ley había sido elaborado en los computadores de una empresa privada que contrataba con interesados en el sector. Por lo demás, Juan Daniel Oviedo, su asesor legislativo, continuaba siendo socio de Leico para ese momento.
La senadora Guerra muy probablemente habría perdido su investidura por no declarar su evidente conflicto de interés. Tal vez por esa razón decidió retirar el proyecto, argumentando que quería “enriquecerlo” después de haber asistido a dos foros y a una reunión informativa. (Ver comunicado.jpg)
Hoy María del Rosario Guerra es la gerente de la campaña presidencial de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo es el candidato a la vicepresidencia. Los colombianos tienen derecho a saber esto.
Antes de escribir esta columna, le pregunté al candidato Juan Daniel Oviedo por estos hechos. Reconoció que él había sido “el redactor técnico del proyecto”, que lo hizo en un computador de Leico porque escribió en la sede de esa sociedad y no en el Congreso; y que el propósito no era una venganza contra Noticias Uno, sino modernizar la televisión. También me aseguró que la expresión “nuevos proveedores” no excluía a los que no eran nuevos.
Lo cierto es que Uribe ha expresado de diversas maneras —que van desde el fastidio hasta la calumnia— su animadversión por mí y por Noticias Uno, y ha aupado represalias contra ese proyecto periodístico.
Siento mucho que, hace un poco más de diez años, Juan Daniel Oviedo hubiera sido instrumento de ese desquite.
Para destacado:
Siento mucho que, hace un poco más de diez años, Juan Daniel Oviedo hubiera sido instrumento de ese desquite.


