¿Qué hacer con la catedral de Manizales?

Sep 11, 2026

A pesar de los daños y las víctimas del fuerte terremoto del 10 de agosto pasado, a la catedral pudo irle peor. Porque resistieron su nave central, la aguja y el balcón y casi todas las torres, construidas en concreto reforzado con su estructura de hierro. Y la torre que falló, en la esquina de la carrera 23 con calle 23, no colapsó, sino que, con lentitud, terminó recostada en la nave principal, evitándose un problema mayor.

La torre de la 23 con 22 aguantó muy bien el terremoto, torre que reemplazara a la que se cayó en el fuerte sismo de 1962. Y celebremos que las dos torres que dan sobre la carrera 23 aguantaron y están de pie.

Esta nueva experiencia con la catedral nos lleva a concluir que hay que adelantar las obras que sean necesarias, en la nave central y en cada una de las torres, para asegurar que ningún otro sismo podrá destruirlas. Porque los avances de la ingeniería sísmica, las estructuras y los materiales pueden permitir que toda la catedral y sus partes resistan los fuertes e inevitables terremotos del futuro. Este debe ser el objetivo a alcanzar.

¿Cómo lograrlo? En primer término, atendiendo al conocimiento sobre los terremotos de los ingenieros de la ciudad, entre ellos de Ómar Darío Cardona y los demás de su nivel, quienes sostienen que la catedral debe dotarse de cuatro torres iguales en sus esquinas, estructuralmente compensadas entre ellas y con respecto a la nave central y a la aguja, para evitar la excentricidad dinámica o sísmica del conjunto y lograr que sus partes resistan de manera adecuada los terremotos del futuro, que lamentablemente no faltarán.

Esta propuesta viene de recordar que Manizales pudo consolidarse donde está porque en el fuerte temblor de 1884, cuando no había ni cemento ni hierro, sus moradores descubrieron que las casas que mejor lo resistieron tenían muros de bahareque –de maderas, guaduas y tierras–, lo que le dio inicio al llamado “estilo temblorero”, que evolucionó hacia otros tres tipos de bahareques, los de tabla, metálico y encementado, según el material que quedara a la vista.

Tecnologías que fueron únicas en la ciudad y en la región por 42 años y que permitieron erigir incontables edificaciones a pesar de los temblores, muchas de las cuales todavía están en pie.

Sobre qué hacer con la catedral averiada, la propuesta es mantener su nave central en concreto reforzado, con las reparaciones que exija. Y que las cuatro torres nuevas se erijan en un sismoresistente bahareque metálico especial, es decir, en estructuras y láminas de hierro. Inspirado en los bahareques metálicos de la iglesia del Parque Caldas y la que fuera la del barrio San José, las de varios municipios de la región y las catedrales de Armenia, Pereira –que como está en pie puede visitarse– y Manizales, destruida en el incendio de 1926 y reemplazada por la actual.

A favor del bahareque metálico especial también está su apariencia de concreto, que puede ornamentarse y a costos y tiempos de construcción muy menores. Y sería un homenaje a los bahareques de Manizales y el Eje Cafetero, únicos en el mundo, un valor que debemos aprender a apreciar.

Bogotá, 10 de septiembre de 2026.

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