Las decisiones del presidente Abelardo de la Espriella confirman por qué no lo respaldé con mi voto –voté en blanco–, dado que, en lo fundamental, era el continuismo de quienes gobernaron a Colombia antes de 2022.
Vínculo que quedó en evidencia en las elecciones que eligieron a De la Espriella, con los votos de los partidos Liberal y Conservador y sus partidos hijastros: Centro Democrático, Cambio Radical y de la U, todos responsables de las grandes debilidades de Colombia. Y sin negar que el esfuerzo de los colombianos navegando contra la corriente ha generado avances de importancia, pero insuficientes frente a las necesidades nacionales.
En el análisis de lo que ha pasado con la astucia de De la Espriella de presentarse como el vocero de “los nunca contra los de siempre”, se confirma que ganó con los votos de “los de siempre” y que está gobernando con ellos.
David Felipe Mora se tomó el trabajo de analizar de dónde venía la alta burocracia del gobierno actual y demostró que casi toda era parte de “los de siempre”, hecho fácil de confirmar. Y de allá también provienen las mayorías del Congreso. Cero ilusiones.
En cuanto a la economía, De la Espriella anunció más TLC, tratados promovidos por los países desarrollados, presionados en Colombia por la banca internacional y promovidos aquí por los jefes de “los de siempre”. Como si esos tratados no hubieran sido una desgracia para el país, según se ha demostrado por donde se miren, incluido el gobierno de Gustavo Petro, cuyo “cambio” se sometió a las políticas neoliberales y estuvo muy lejos de defender la soberanía nacional y respaldar de verdad la producción industrial y agropecuaria y el desarrollo científico y técnico del país.
Muy equivocado también que De la Espriella –ciudadano estadounidense– promueva la presencia de tropas de EE.UU. en Colombia porque, demagogias aparte, esas fuerzas representan los intereses imperiales de ese país, como lo ha señalado con toda franqueza Donald Trump.
También es inaceptable que Trump y De la Espriella sean los únicos jefes de Estado en el mundo que respaldan que Israel se haya apoderado de los Altos del Golán, que son territorio de Siria. Y que también apoyen que Marruecos haya ocupado el Sahara Occidental, tierras del pueblo saharaui.
Coletilla 1. Muy flojo el chiste de Ávaro Uribe al señalar que “la ayuda de USA (sí, en inglés) es recuperación de soberanía, no violación”. Porque las soberanías no se pierden con la delincuencia común sino con la dominación de otros países.
Coletilla 2. Toda mi solidaridad con todas las víctimas del terremoto de esta semana. Y mi llamado al gobierno nacional a respaldar en serio a esos compatriotas, incluidos los de las zonas rurales. Intervención estatal que además debe asegurarnos que en el próximo temblor fuerte no fallarán las edificaciones para la salud, la educación y las demás que no deben fallar.
Bogotá, 15 de agosto de 2025.

