La gran falsedad del “libre” comercio

Ago 1, 2026

Hace poco tuve el gusto de participar en un foro en Uniandinos sobre la industria nacional, en el que señalé sus grandes retrocesos desde la apertura de 1990 y los Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritos por Colombia. Desastre que también se ha dado en el agro porque el “libre” comercio de la globalización neoliberal es a favor de las trasnacionales y un puñado de países.

Monopolios que se imponen también por los enormes subsidios de los Estados de los países más poderosos, mientras que los países débiles no tienen con qué subsidiar en grande sus economías, a la par que les imponen eliminar los aranceles que les permitían competir con las importaciones. La combinación de esas dos realidades explica por qué, entre 2014 y 2025, la balanza comercial de Colombia fue negativa en 133.488 millones de dólares y la industrial sumó 397.852 millones.

En Uniandinos usé cifras de la Inteligencia Artificial y me centré en los subsidios de los Estados, siendo muy escasos los de Colombia, que para la industria son casi de cero, en tanto el agro apenas recibe unos 15 mil millones de dólares al año.

Las siguientes cifras son de subsidios y están en miles de millones de dólares.

EE.UU. (2022 – 2026). Industria: 400, agro: 200 y ciencia y la tecnología (C&T): 250. Países de la OCDE (2022-2024). Industria: 500, agro: 634 y C&T: 265. China (2022-2024). Industria: 1,4 billones (millones de millones). Agro: 280 y C&T: 300.

Entonces, estos subsidios, con los que Colombia debe competir, suman: en industria, 2,3 billones de dólares, en agro, 1,1 y en C&T, 1,32, para un total de 4,7 billones.

Y las tasas de interés de los créditos de fomento de Colombia van del 11,5 al 16%, las de EE.UU. del 6 al 10, las de la UE del 2,8 al 4,5 y las de China del 1,5 al 3,5, lo que traduce que las colombianas empeoran la competitividad nacional.

¿Libre competencia? Ese es un engaño a los desinformados, que son casi todos los colombianos, porque el neoliberalismo también impone malinformar.

Para empeorar las cosas, Donald Trump, desde el año pasado, desmejoró para Colombia el TLC con EE.UU., al aumentarles dos veces los aranceles a los productos colombianos de exportación, a un costo de 80 millones de dólares.

Todavía es mayor la ley del embudo: porque los estadounidenses disfrutan de los grandes subsidios de los que los colombianos carecemos y hasta se protegen con aranceles que violan lo pactado en el TLC con Colombia.

Sobre este ataque, el presidente Petro apenas si musitó un muy tímido reclamo. Y De la Espriella guarda cuidadoso silencio, por el juramento con el que se convirtió en estadounidense, será su pretexto. Cuando lo que debe hacer es renunciar a esa ciudanía.

Coletilla: Carolina Barco renunció a la ciudanía de EE.UU. al ser nombrada canciller de Colombia.

Bogotá, 1 de agosto de 2026.

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