De lo peor que se ha sabido sobre los numerosos errores en Ecopetrol es un
audio de 43 minutos en el que aparecen charlando Juan Carlos Hurtado,
presidente encargado en ese momento, Manel Grau, uno de los españoles
amigos de Petro, a quien este nacionalizó colombiano a las volandas para
facilitarle sus negocios aquí, negocios que también le ofreció como alcalde de
Bogotá. Y participó en la charla “Víctor” –alias Charry–, contratista
interesado en los negocios de la petrolera.
Tan cercanos entre ellos y con el gobierno, que en la charla mencionaron a
Verónica Alcocer por su apodo. Y tan inaceptable lo conversado, que ello le
costó a Hurtado tener que renunciar a la presidencia de Ecopetrol.
Han sido tantas las situaciones inaceptables en los últimos cuatro años, que
Ecopetrol estableció una auditoría forense sobre 32 casos que deberá abordar
la Fiscalía. Tratemos algunos.
Para defender a Ricardo Roa de sus embarradas, Ecopetrol contrató abogados
en Estados Unidos por 875 mil dólares. Y ese contrato lo encarecieron en
cinco millones de dólares, voltereta que lo suspendió pero que le debe salir
muy cara a la empresa.
Ecopetrol también firmó un contrato sobre Termomorichal I y II con los muy
adinerados William Vélez y Serafino Giácono, el cual, a su vencimiento, debía
transferirse a la petrolera sin ningún pago. Pero en la presidencia de Ricardo
Roa, y luego de declararse impedido, Ecopetrol pagó por la reversión 42
millones de dólares. Jugadita además conectada con otras. Veamos.
Poco antes de llegar a la presidencia de Ecopetrol, Roa compró un
apartamento de lujo por 1.800 millones de pesos, que luego se supo valía
bastante más, unos 2.700 millones. ¿Qué pasó? Pues que quien le vendió muy
barato el apartamento fue Serafino Giácono y que William Vélez aportó, en
efectivo, dos mil millones de pesos para su remodelación, con lo que los tres
quedaron muy contentos.
¿Y de dónde sacó Gustavo Petro a Ricardo Roa y cómo se conectan estas
historias?
Petro, como alcalde de Bogotá, nombró a Roa presidente del Grupo de
Energía. Roa, a su vez, nombró el presidente de una empresa del Grupo en
Guatemala, quién terminó en la cárcel por los errores cometidos. Pero en la
alcaldía siguiente a la de Petro, porque en la suya no fue denunciado.
En esas circunstancias, William Vélez premió a Roa llevándoselo a trabajar en
una empresa suya en Honduras, de donde Roa regresó a Colombia para
posesionarse de gerente de la pasada campaña presidencial de Petro y, en
pago, ganarse nada menos que la jefatura de Ecopetrol, donde ya vimos el
cipote negocio con el que le pagó a Vélez.
¿Qué más encontrarán en los 32 casos denunciados, si en realidad la Fiscalía
los investiga?
Coletilla: pésima decisión la de Abelardo de la Espriella de nombrar a Joaquín
Gutiérrez y a Carlos Augusto Suárez presidente de Ecopetrol y presidente de
su junta directiva, respectivamente. El primero, a un costo exagerado de 150
millones de pesos mensuales y los dos sin tener ninguna experiencia para ese
cargo, pero sí ser amigos muy cercanos de quien los nombró.
Muy equivocado que se dirija al Estado colombiano como el mal propietario
que maneja irresponsablemente su hacienda.
Bogotá, 26 de septiembre de 2026.

