Verdades sobre Colombia y el FMI

Oct 2, 2026

Más que un grave error, fue un verdadero crimen contra Colombia que Abelardo de la Espriella le pidiera al Fondo Monetario Internacional (FMI) que le dictara qué hacer ante la grave crisis de la economía nacional, crisis que así se empeorará todavía más. Porque a esa institución la controlan entre Estados Unidos –que tiene hasta poder de veto en sus decisiones– y los demás países desarrollados, que deciden según sus conveniencias y no las de países como Colombia, como pueden saberlo los colombianos ilustrados y los estudiantes de primer semestre de economía.

Prueba de las anteriores verdades es que, desde 1948, con el FMI ya al mando, prosperaron Estados Unidos y los países escogidos para desarrollar el agro, la industria y la ciencia. Y como los gobiernos de Colombia, Latinoamérica y otros continentes se limitaron a decirle “yes, sir” al Fondo, apresaron a sus países en el subdesarrollo, el desempleo, la informalidad, la pobreza y la corrupción.

Los graves problemas que vive Colombia no se iniciaron entonces en este gobierno ni en el anterior. Vienen desde la constitución del Fondo, agravados con los TLC y el resto del neoliberalismo. Que nos impusieron importar mucho y producir y exportar poco, golpeando a la industria, el agro, el empleo y el desarrollo científico. Con las obvias consecuencias negativas para el Estado, al que además endeudaron en exceso, hasta el punto de ya no poder pagar lo que debe y pretender enrumbarnos por la horrenda senda de la Argentina de Milei y la Grecia de 2009.

Veamos los números. Petro recibió el gobierno con un déficit fiscal proyectado para 2022 de 5,6% del PIB y una deuda de $789,15 billones, de cerca del 58% del PIB. La economía nacional solo creció al 1,7% promedio en 2023, 2024 y 2025. Y a julio de 2026, la deuda aumentó a $1.160 billones y el déficit fiscal al 7,2% al final del año, faltante que puede llegar al 9,4% en 2027, cifras que revientan la economía de cualquier país y disparan el desempleo, la pobreza y la miseria.

Porque, cuentos aparte, no promovió cambios de fondo para aumentar la producción nacional –por ejemplo, dejar de someterse al “libre comercio” y a las demás recetas regresivas del FMI– y sí gastó y se endeudó en exceso, en medio de derroches de demagogia, clientelismo y corrupción.

Lo peor es que, conociéndose ya el grado de sumisión de De la Espriella a Estados Unidos y a Donald Trump, es seguro que sus falsas soluciones están encuadradas dentro de los objetivos del FMI, que jamás se ha propuesto, ¡en cinco décadas!, desarrollar las economías de países como Colombia!

Coletilla:

Bruce Macmaster salió de la Andi por imposición despótica de De la Espriella a los empresarios de esa organización. Y a ese mismo y descarado atropello ya había sometido a otra agremiación empresarial, luego no sería extraño que su propósito sea arrodillarlas a todas.

Y que, en su visión retardataria, De la Espriella y sus conmilitones también tengan calculado someter a las organizaciones gremiales No empresariales, a la par que someten a la mayoría del Congreso, con el fin de poder empeorar al máximo a su gobierno y carecer de notoria resistencia ciudadana pacífica y democrática.

Publicaciones Relacionadas

La mala administración de Ecopetrol

La mala administración de Ecopetrol

De lo peor que se ha sabido sobre los numerosos errores en Ecopetrol es unaudio de 43 minutos en el que aparecen charlando Juan Carlos...

Verdades poco conocidas sobre la cocaína

Verdades poco conocidas sobre la cocaína

Un negocio del que también se conoce poco en Colombia, el primer país productor mundial de cocaína, con el 70 por ciento del total, seguido de Perú...