Lo primero es señalar que Iván Cepeda, quien, por el poder del gobierno, llevaba meses ganando todas las encuestas, quedó de segundo, pues le ganó Abelardo de la Espriella con ventaja de 700 mil votos. Baldado de agua helada que debió golpear al petrismo, ante lo difícil de recuperarse en apenas tres semanas.
El problema se les complica a los petristas porque Álvaro Uribe y Paloma Valencia ya anunciaron su respaldo a De la Espriella, aportándole los 1,6 millones de votos obtenidos por Paloma el domingo, para una gran ventaja sobre Cepeda de 2,3 millones de sufragios.
Paradójicamente, los otros derrotados fueron Paloma y Uribe, quienes, según los votos de la “Gran Consulta” que la convirtió en candidata, han debido sacar por lo menos seis millones y solo lograron cerca de cuatro veces menos. Un verdadero desastre. ¿Qué pasó? Que la alianza oportunista con Juan Daniel Oviedo dividió al Centro Democrático y muchos de sus partidarios se pasaron a De la Espriella, con el agravante de que los otros aliados de Paloma en la consulta tampoco le aportaron los votos esperados.
También les fue muy mal a los demás candidatos, exceptuando a Sergio Fajardo, quien, con escaso dinero, sin burocracia ni clientelas ni corruptos en sus filas, obtuvo más de un millón de votos. Y con 258 mil de ellos en Bogotá y 105 mil en Medellín. Votaciones que significan que Dignidad & Compromiso jugará importantes papeles en las elecciones de departamentos y municipios en octubre de 2027, con un refuerzo político que es seguro que le llegará: para esa fecha, ya estará demostrado el fracaso de cualquiera que gane la Presidencia dentro de dos semanas, dada la pésima herencia económica de Petro y de sus antecesores.
El Comité Ejecutivo Nacional de Dignidad & Compromiso –porque este partido no tiene dueños–, por unanimidad y tras un diálogo democrático, aprobó la libertad de voto en las elecciones del 21 de junio, de forma que sus miembros podremos votar por A o por B o no votar, votar en blanco o anular el voto, dependiendo de las convicciones de cada uno.
¿Por qué tengo certeza de lo mal que le irá al próximo gobierno y a Colombia? Porque De la Espriella o Cepeda padecerán por la fracasada política económica heredada de los gobiernos anteriores a 2022 y la también fracasada de Petro, en lo fundamental la misma.
Bogotá, 6 de junio de 2026.

