LOS IMPACTOS DE LA GRAN CRISIS ECONÓMICA Y SOCIAL

Jul 11, 2026

Jorge Enrique Robledo

Las condiciones laborales de los colombianos sirven para establecer lo mal que estaba la economía nacional en los inicios de 2026, y lo mal que venía desde antes. Porque el desempleo, y la pobreza y el hambre que vienen con él, ya abundaban en abril pasado.

Desocupados: 2,3 millones y 13,5 millones de trabajadores informales, el 55,3% de los ocupados. Y 1,9 millones de subempleados, que trabajaban menos horas que la jornada laboral o que estaban ocupados por debajo de sus capacidades. Los calificados como fuerza de trabajo potencial, porque no estaban disponibles o no buscaban trabajo, hartos de no conseguirlo: 1,5 millones. Los llamados ni-nis, que ni estudiaban ni trabajaban: 2,6 millones. Y 7,9 millones vinculados a oficios del hogar.

Resume este drama social y el despilfarro de recursos señalar que los empleos que pueden llamarse adecuados apenas llegaban al 27 por ciento del total de la población en edad de trabajar, al tiempo que la balanza de lo que importó y exportó Colombia, entre 2014 y 2025, fue negativa en 138.000 millones de dólares (!!!). Un desastre.

Y estas cifras las empeoran los dos millones de compatriotas que se fueron a trabajar a otros países entre 2012 y 2021, huyendo de la falta de oportunidades laborales en Colombia. A los cuales hay que sumarles los 1,3 millones que migraron entre 2022 y 2024 y que Petro jamás mencionó.

Siempre que se piense en desempleo y subempleo hay que considerar las duras condiciones de vida de esos compatriotas. Pero también pensar en sus causas, aspecto que poco o nada se trata en Colombia, aunque es parte fundamental de todos los problemas nacionales.

Entre ellos, y con un papel preponderante, una economía de mercado de apenas 8 mil dólares de producto por habitante, causa y efecto del subdesarrollo industrial, agropecuario y científico-técnico de Colombia, empeorado por la apertura neoliberal que iniciaran Barco y Gaviria en 1990 y que agravaran los TLC calculados contra el verdadero progreso nacional.

Porque si no se reconocen las verdaderas causas de los problemas será imposible hallar sus verdaderas soluciones y el tiempo se seguirá despilfarrando en paños de agua tibia, buenos para que les vaya bien a muy pocos, pero no para sacar a Colombia adelante.

En mi medio siglo de estudiar el subdesarrollo de Colombia y sus causas principales, nunca he oído a sus gobernantes, incluido Petro, ir en serio a sus verdaderas razones y mucho menos proponer verdaderas soluciones.

Y es notorio que De la Espriella y los suyos no han dicho nada sobre la gravedad del desempleo y de las causas de la pésima situación económica del país, a la par que decidieron gobernar con los mismos sectores políticos que tan mal gobernaron a Colombia antes de 2022.

Bogotá, 11 de julio de 2026.

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