Una gran falacia de esta campaña electoral es insistir en presentar como representante del centro político a Juan Daniel Oviedo, el vicepresidente de Paloma Valencia, la candidata presidencial de Álvaro Uribe Vélez, los principales jefes de la derecha colombiana en estas elecciones.
Porque además si Oviedo existe en la política nacional, es por haber hecho carrera en el uribismo, donde por ocho años integró la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de la senadora María del Rosario Guerra, hoy gerente de la campaña de Paloma, e intentaron aprobar una ley de evidente ilegalidad, como lo detalló Daniel Coronell (acortar.link/aDCnAq).
Y porque Oviedo dirigió cuatro años el Dane, nombrado por Iván Duque, presidente de la República por el partido de Álvaro Uribe.
De otra parte y porque jamás ocurrió, nadie puede decir que Oviedo haya roto con el uribismo, luego de reconocerlo como un gran error de su carrera política.
Quien niegue entonces el uribismo de Oviedo ignora de qué habla o está engañado. Pues el uribismo es de la esencia de la candidatura de Paloma y su aspiración a la vicepresidencia solo pudo darse con el respaldo de Uribe.
Además, no es creíble que Uribe aceptara a Paloma Valencia en la consulta de la Gran Coalición por Colombia sin tener la certeza de su triunfo, verdad que advertí en uno de mis artículos. Porque Paloma sería respaldada por 29 congresistas uribistas y solo otros dos representantes a la Cámara participarían en esa coalición.
Dicha Consulta fue entonces una pelea de toche con guayaba madura, como tenían que saberlo Oviedo y las demás guayabas que legitimaron el binomio Uribe-Paloma, precandidatos a la Presidencia que permutaron su sueño por participar en un gobierno uribista.
Y en actitud alcahueta y desvergonzada, Oviedo se presenta como de centro, con el fin de ponernos a los colombianos a escoger entre dos proyectos fracasados para enrutar a Colombia en la dirección correcta: el de Petro y el de Uribe.
Cuánto contrastan las posiciones de Oviedo y de Fajardo, quien luego de ser alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia se ha negado a venderles su alma a los diablos de la política tradicional colombiana, quienes le han insistido en invitarlo a unirse con ellos.
Notorio valor civil que convierte a Fajardo en el mejor candidato presidencial en las elecciones del próximo 31 de mayo.
Bogotá, 5 de mayo de 2026.

