Por Jorge Enrique Robledo
Empiezo diciendo que antes de ser senador veinte años, fui 25 profesor de tiempo completo en la Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales, de cuyo Departamento de Arquitectura fui director.
Agregar que si, como docente, me hubiera tocado votar por los candidatos a rector de La Nacho en marzo de 2024, seguramente, habría votado en blanco. Lo que me facilita opinar con independencia sobre los hechos de esos días y sobre lo que ocurre en la Universidad.
Que el Consejo de Estado declarara ilegal que el Consejo Superior Universitario (CSU) nombrara rector a Leopoldo Múnera, que ante ese fallo este renunciara a dicho cargo y que el CSU volviera a elegir para la Rectoría a José Ismael Peña, le da piso legal a su primera decisión tomada en 2024 de elegirlo rector, con votación de 5 a 3. Y deja muy mal parada a Aurora Vergara, ministra de Educación de Petro, por capitanear que el Superior desconociera su propia decisión de elegir a Peña, para luego elegir, ilegalmente, a Múnera (Audio Aurora Vergara).
Que Múnera obtuviera el mayor respaldo en la consulta de 2024 para rector –entre estudiantes, profesores y egresados–, legalmente, no obligaba al CSU a nombrarlo. Luego, por mayoría, fue legal la primera elección de José Ismael Peña. Y violar la ley no es un asunto menor. Esta IA resume lo ocurrido: Enlace IA.
Sobre la propuesta al CSU de cambiar la forma de escoger al rector y a otros directivos, me permito unas opiniones que no agotan el tema.
Soy partidario de que el rector se elija directamente por los votos de estudiantes, profesores, egresados y trabajadores. Pero no comparto que así se elijan todos los cargos de dirección: vicerrectores, decanos y directores de departamentos y de carrera.
No porque no valore el derecho democrático a elegir y ser elegido. Sino porque la democracia no debe tener como fin dividir sino centralizar decisiones. Sería un problema muy grave, por ejemplo, que cada vicerrector de sede tuviera una visión de la Universidad antagónica con la del rector.
De otra parte, las naturales diferencias en la Nacional no deben convertirse en intercambios de agresiones, porque el ideal es llegar a acuerdos y no reemplazar los análisis sobre los hechos por los ataques a las personas y a los sectores políticos.
Bienvenidas las controversias civilizadas y democráticas que lleven a la Nacional a las mejores decisiones.
Bogotá, 9 de mayo de 2026.

